Los siete errores que hacen perder plata al cotizar
No son errores de cálculo sofisticados: son siete descuidos comunes, y cada uno tiene un número asociado que se puede estimar.
11 min de lectura · actualizada el 20/8/2026
En corto
Los siete errores que más plata cuestan al cotizar impresión 3D son: no cobrar el tiempo humano, usar la potencia de la fuente en vez del consumo medio, calcular las fallas como porcentaje simple en vez de dividir, sumar las comisiones en vez de despejarlas, no contar el postprocesado, no amortizar la máquina y no tener precio mínimo.
Todos los que imprimimos para vender cometimos varios de estos. No son errores de gente distraída: son consecuencia de que el costo de una impresión sea mucho menos obvio de lo que parece.
1. Cobrar el filamento y regalar el trabajo
Es el error universal y el más caro. Se calcula el material —lo único que se ve— y se ignora la luz, la máquina, el tiempo humano y las fallas.
En un trabajo típico, el material es entre el 30 % y el 50 % del costo real. Cobrar el doble del filamento suena a buen margen y en realidad es trabajar a pérdida.
La corrección: hacer la cuenta completa una vez, con tus números, y ver cuánto da. Casi siempre sorprende.
2. Usar la potencia de la fuente en vez del consumo medio
Las fichas técnicas declaran la potencia máxima: 1000 W, 2050 W. Ese es el pico de los primeros minutos, mientras calienta la cama.
El consumo medio durante la impresión es entre cinco y diez veces menor: 80 a 200 W según la máquina y el material. Usar el pico multiplica el costo eléctrico por diez y te saca de competencia por un costo que no existe.
3. Calcular las fallas como un porcentaje simple
Si el 10 % de tus impresiones falla, el sobrecosto no es del 10 %: es del 11,1 %.
La razón es que la reimpresión también puede fallar. La cuenta correcta es dividir el costo por (1 − tasa de falla), no multiplicarlo por (1 + tasa).
Con 10 % la diferencia es chica. Con 30 % de fallas el sobrecosto real es del 43 %, y ahí ya es plata que se nota.
4. Sumar la comisión en vez de despejarla
Si vendés por una plataforma que cobra 13 % y sumás 13 % a tu precio, te quedás corto.
La comisión se calcula sobre el precio final, no sobre el tuyo. La cuenta correcta es: precio = (costo + ganancia) ÷ (1 − comisión).
Con $16.000 de costo más ganancia: sumando 13 % da $18.080, y la cuenta correcta da $18.391. Son $311 por venta que salen de tu bolsillo, todas las veces.
5. No contar el postprocesado
Sacar soportes, lijar, masillar, pintar, poner insertos, armar, embalar. En piezas con terminación, ese trabajo puede llevar más tiempo que la impresión, y a diferencia de la impresión no se puede hacer mientras hacés otra cosa: es tu tiempo, presente y ocupado.
Si tu hora vale $3.000 y el postproceso lleva 40 minutos, son $2.000 que muchas cotizaciones no incluyen.
6. No amortizar la máquina
La impresora se gasta mientras trabaja. Si no cargás esa depreciación en cada trabajo, el día que haya que reemplazarla el dinero sale de tu bolsillo, no del negocio.
La cuenta: (precio pagado − valor de reventa estimado) ÷ horas de vida útil. En una máquina de $1.200.000 con 8.000 horas de vida y $300.000 de reventa, son $112 por hora. Un trabajo de seis horas se lleva $675 sólo de máquina.
Sumale el mantenimiento —boquillas, correas, placas, ventiladores— como un porcentaje de esa depreciación. Un 25 % es un punto de partida razonable.
7. No tener precio mínimo
Un pedido de una sola pieza chica consume casi el mismo tiempo de preparación que uno de cincuenta: abrir el archivo, orientar, laminar, cargar la bandeja, esperar el arranque, retirar y embalar.
Sin un mínimo por pedido, esos trabajos son pérdida disfrazada de actividad. Y peor: te ocupan la máquina cuando entra el trabajo bueno.
Cuánto suman los siete
En un trabajo de $4.300 de costo real, cotizado con estos descuidos:
| Error | Lo que se pierde |
|---|---|
| Sólo material (sin luz, máquina ni tiempo) | $2.150 |
| Fallas mal calculadas (8 %) | $50 |
| Comisión sumada en vez de despejada | $311 |
| Postproceso no contado | $2.000 |
No hace falta cometerlos todos: con dos o tres, el trabajo pasa de dejar ganancia a costar plata. Y como el precio parece razonable, el negocio parece funcionar hasta que hay que reponer la máquina.
Por qué son tan difíciles de ver
Estos errores no se detectan solos, y hay una razón: el negocio sigue funcionando por un buen tiempo aunque estén todos.
Entra plata, la máquina imprime, los clientes vuelven. Lo que falta no aparece hasta que hay que hacer un gasto grande —reemplazar la impresora, comprar material para un pedido importante— y descubrís que no hay con qué. Ahí se entiende que durante meses estuviste sacando del capital, no de la ganancia.
Por eso la señal de alarma no es "estoy perdiendo plata": es "trabajo mucho y nunca alcanza para dar el siguiente paso".
Cómo salir del pozo sin espantar a los clientes
Si hiciste la cuenta y los precios actuales están por debajo del costo, subirlos de golpe un 60 % no funciona. Lo que sí:
- Aplicá los precios nuevos a los clientes nuevos desde hoy. Ese cambio no se discute con nadie.
- A los clientes que repiten, avisales con anticipación: "a partir del mes que viene actualizo la lista". La mayoría lo entiende; en Argentina más todavía.
- Empezá por los trabajos más desbalanceados. Casi siempre hay dos o tres tipos de pieza donde la pérdida es más grande.
- Si hay un cliente que no acepta ningún ajuste, hacé la cuenta de cuánto te cuesta conservarlo. A veces perderlo libera máquina para trabajo mejor pago.
La revisión que conviene hacer cada tres meses
Los costos se mueven, sobre todo acá. Tres números que vale la pena volver a mirar:
- El precio del kWh de tu última factura, con impuestos incluidos.
- Lo que estás pagando el material hoy, no lo que pagaste hace seis meses.
- Tu tasa real de fallas del trimestre, contando las piezas que rehiciste.
Con esos tres actualizados, la calculadora te dice si tus precios siguen en pie o quedaron viejos.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el error más común al cotizar?
¿Cómo se calculan bien las fallas?
¿Cómo cobro las comisiones de una plataforma?
¿Conviene tener un precio mínimo por pedido?
Escrito por Luciano Pablo Pedrotti, doctor en Ciencias Químicas. Imprime en 3D en Miramar, Córdoba, desde 2023.
Actualizado el 20/8/2026.
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