La seña: cómo cobrarla y por qué no es opcional
Imprimiste doce horas, el cliente no apareció más y te quedaste con una pieza que no le sirve a nadie. Se evita con una conversación de dos minutos.
Luciano Pablo Pedrotti · 6 min de lectura
Le cotizaste, te dijo que sí, imprimiste catorce horas. Le avisás que está listo. No contesta. Le escribís a los tres días. Nada. A la semana te dice que "al final no lo necesita".
Perdiste el filamento, la luz, catorce horas de máquina y el lugar que ese trabajo le sacó a otro. La pieza es de él, con su nombre grabado, y no le sirve a nadie más.
Esto le pasa a todos los talleres que no piden seña. Y le deja de pasar el día que la piden.
Por qué funciona
Una seña no es plata: es un compromiso hecho visible. La persona que puso $5.000 vuelve a buscar el trabajo aunque se le haya pasado el entusiasmo, porque no quiere perder los $5.000. La que no puso nada no está atada a nada, y desaparecer no le cuesta.
Además, la seña filtra sola. El que anda paseando el pedido por cinco talleres para ver quién cobra menos no deja seña en ninguno. El que te la deja, ya te eligió.
Hay un efecto más, menos obvio: los talleres que piden seña reciben mejores pedidos. Cuando hay plata de por medio, el cliente se toma el trabajo de explicar bien qué quiere, manda el archivo correcto y contesta las preguntas. Las consultas se vuelven más cortas y más claras.
Cuánto pedir
Depende de qué tan recuperable sea la pieza:
50% para trabajos personalizados. Un nombre, una fecha, un logo, una medida específica: si el cliente no lo retira, no se lo vendés a nadie. La mitad al encargar y la mitad al entregar.
30% para piezas genéricas. Un repuesto común, un soporte estándar, algo que otro cliente podría querer. El riesgo es menor porque la pieza tiene otra salida.
100% para trabajos con material especial. Si tenés que comprar un filamento que no usás —un color raro, un técnico, una resina puntual— cobrá todo por adelantado o al menos lo suficiente para cubrir la compra. No financies con tu plata el gusto de otro.
Nada, para clientes de años. El comercio de la vuelta que te encarga todos los meses y siempre pagó no necesita dejar seña. La confianza se gana y también sirve para algo.
En trabajos chicos —menos de lo que sale un rollo— muchas veces conviene cobrar todo por adelantado directamente. Manejar una seña de $2.000 da más trabajo administrativo del que vale.
Cómo se dice
El problema no suele ser la seña. Es cómo se pide. Si lo planteás como una desconfianza, suena a desconfianza. Si lo planteás como el procedimiento normal, es el procedimiento normal.
Lo que no funciona:
Mirá, es que me pasó que la gente no viene a buscar los trabajos, así que necesito que me dejes algo…
Eso invita a discutir, porque estás pidiendo permiso.
Lo que sí funciona:
Perfecto. El total es $24.000. Se trabaja con el 50% para arrancar y el resto contra entrega. Te paso el alias y lo pongo en cola.
Es una sola frase, dicha como se dice cualquier condición de trabajo. Nadie discute que el plomero pida para los materiales.
Si igual te preguntan por qué, la respuesta corta es la mejor: "Es un trabajo hecho a medida para vos, no lo puedo revender." Se entiende inmediatamente.
Ponelo por escrito
Alcanza con un mensaje. No hace falta un contrato:
Trabajo: soporte para monitor, PETG negro. Total: $24.000. Seña: $12.000 para arrancar. Saldo: $12.000 contra entrega. Entrega estimada: viernes 29. La seña no se devuelve si el trabajo ya está impreso.
Ese último renglón es el que evita el problema. Escrito antes de empezar, no hay nada que discutir después.
Qué hacer si igual no lo retiran
Pasa, aunque hayan señado. Tené definido de antemano qué hacés:
- Avisá cuando está listo y decí hasta cuándo lo guardás. Treinta días es un plazo razonable.
- Recordá a los quince días. Un mensaje corto, sin reproche.
- A los treinta, avisá que se termina el plazo y que después de esa fecha la pieza se descarta o se reutiliza el material.
- Cumplilo. Guardar piezas de gente que no volvió durante un año es acumular basura con la ilusión de que alguien va a aparecer.
Con la seña cobrada, el material está pago y no perdiste. Eso es exactamente lo que la seña resuelve.
Cómo cobrarla
Alias de Mercado Pago o transferencia, y que quede el comprobante. Evitá cobrar señas en efectivo si no vas a anotarlo en algún lado: a los dos meses no vas a acordarte de quién dejó cuánto.
Anotá cada seña con el nombre, el monto, la fecha y el trabajo. Si llevás los pedidos en Lere3D, cargalos ahí con el estado correspondiente y el saldo queda calculado solo.
Lo mínimo
- Seña siempre, salvo con clientes de años.
- 50% si es personalizado, 30% si es genérico, todo si hay que comprar material especial.
- Se dice como una condición normal de trabajo, no como un pedido.
- Por escrito, con la aclaración de que no se devuelve una vez impreso.
- Plazo de guardado definido, avisado y cumplido.
Si todavía no tenés claro cuánto cobrar antes de pensar en la seña, empezá por cuánto cobrar por una impresión 3D. Y si querés sacar el número exacto de un trabajo concreto, está la calculadora.
Preguntas frecuentes
¿No pierdo clientes pidiendo seña?
¿La seña se devuelve si el cliente se arrepiente?
¿Cuánto tiempo guardo un trabajo que no vinieron a buscar?
¿Conviene cobrar todo por adelantado?
Escrito por Luciano Pablo Pedrotti, doctor en Ciencias Químicas. Imprime en 3D en Miramar, Córdoba, desde 2023.
Actualizado el 20/8/2026.