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Lere3D

El cliente te mandó un archivo que no se puede imprimir

Paredes de medio milímetro, mallas abiertas, un tornillo modelado con rosca de verdad. Cómo detectarlo antes de imprimir y cómo cobrar el arreglo.

Luciano Pablo Pedrotti · 7 min de lectura

Llega un archivo por WhatsApp, lo abrís en el laminador y algo no cierra. A veces se ve enseguida —la vista previa muestra agujeros— y a veces recién aparece a las seis horas de impresión, cuando la pieza se despega o sale con una pared que se rompe al tocarla.

Revisar el archivo antes de imprimir lleva dos minutos. No revisarlo cuesta un rollo y una noche.

Los cinco problemas que aparecen siempre

1. Paredes más finas que la boquilla

Es el más común, lejos. Alguien modeló una pieza con paredes de 0,4 mm o menos, o con detalles delgadísimos que se ven perfectos en la pantalla.

Con una boquilla de 0,4 mm, todo lo que sea más fino que eso o no se imprime, o se imprime como una lámina frágil. Si es una pieza que va a soportar algo, se rompe.

Cómo se detecta: el laminador lo muestra. En la vista de capas, esas zonas aparecen vacías o con una sola línea.

Qué se hace: engrosar. Si la pieza es decorativa, se puede imprimir igual avisando que va a ser frágil. Si es funcional, hay que modificarla o cambiar la boquilla.

2. Malla abierta o invertida

El modelo no es un sólido cerrado: le faltan caras, o algunas apuntan para adentro. El laminador no sabe qué es interior y qué es exterior, y rellena cualquier cosa.

Pasa mucho con archivos bajados de bancos de modelos gratuitos, con escaneos 3D y con exportaciones de programas que no están pensados para impresión.

Cómo se detecta: casi todos los laminadores avisan ("se detectaron errores en el modelo") y ofrecen repararlo. También podés mirar la vista de capas: si el relleno aparece en lugares raros, hay un problema de malla.

Qué se hace: la reparación automática funciona la mayoría de las veces. Cuando no, hay que abrir el archivo en un programa de mallas y arreglarlo a mano. Eso ya es tiempo de trabajo y se cobra.

3. Roscas modeladas como roscas reales

Un tornillo o una tapa con la rosca modelada con la geometría exacta del estándar. En un torno sale perfecto; en FDM, la rosca queda con escalones y no entra.

Qué se hace: o se rediseña la rosca con más tolerancia —entre 0,2 y 0,4 mm de holgura, según la máquina—, o se le propone al cliente usar un inserto metálico. Muchas veces la segunda opción es mejor pieza y sale más barata.

4. Escala equivocada

El archivo viene en pulgadas y el laminador lo lee en milímetros, o al revés. La pieza aparece 25 veces más grande o más chica de lo que debería.

Cómo se detecta: mirando las medidas antes de laminar. Siempre. Es un vistazo de dos segundos.

Qué se hace: preguntarle al cliente la medida real de algo concreto: "¿cuánto mide de largo esta parte?". Nunca escalar por lo que te parece.

5. Sin considerar la orientación

La pieza está modelada como si fuera a salir de un molde, con voladizos por todos lados. Se puede imprimir, pero necesita tanto soporte que la superficie queda arruinada y el trabajo se duplica.

Qué se hace: probá dos o tres orientaciones antes de aceptar la primera. A veces girar la pieza 45 grados elimina la mitad del soporte. Si aun así queda mal, avisale al cliente que conviene partirla en dos piezas y pegarlas: casi siempre acepta.

La revisión de dos minutos

Antes de darle a imprimir, este recorrido:

  1. Medidas generales. ¿Tiene el tamaño que dijo el cliente?
  2. Aviso de errores del laminador. ¿Detectó malla rota?
  3. Vista de capas a la mitad de la altura. ¿El relleno está donde tiene que estar?
  4. Espesor de las paredes finas. ¿Alguna quedó sin material?
  5. Soportes. ¿Cuántos? ¿Tocan alguna cara que tiene que quedar linda?
  6. Tiempo estimado. ¿Coincide con lo que cotizaste?

Ese último punto salva más plata de la que parece. Si cotizaste ocho horas y el laminador dice diecinueve, algo cambió, y es mejor enterarse ahora.

Cómo cobrar el arreglo

Acá hay dos errores opuestos. Uno es arreglar todo gratis "porque es rapidito", y terminar haciendo horas de modelado sin cobrar. El otro es rebotar el trabajo, y perder al cliente.

Lo que funciona es separar las dos cosas:

Miré el archivo. La pieza tiene las paredes muy finas para imprimir en 3D: como está, sale frágil y se rompe. Lo puedo corregir, es aproximadamente una hora de trabajo: $X. Si lo preferís, te paso las medidas que hay que cambiar y lo corregís vos y me lo mandás de nuevo. Cualquiera de las dos me sirve.

Tres cosas pasan con ese mensaje. Primero, el cliente entiende que el problema es del archivo y no tuyo. Segundo, ve el precio antes de que hagas nada. Tercero, le das una salida gratis, lo cual hace que el precio se lea como una opción y no como un cobro extra.

La mayoría acepta que lo arregles. Los que no, vuelven con el archivo corregido, que también es un buen resultado.

Para poner el precio de esa hora, mirá cuánto cobrar por diseñar una pieza 3D.

Lo que no hay que hacer

No imprimas "a ver qué pasa". Si el archivo tiene un problema visible, imprimir igual y avisar después convierte un problema del cliente en un problema tuyo: ya gastaste material.

No arregles sin avisar. Aunque sea gratis y te lleve dos minutos, decilo. Es la diferencia entre un proveedor que resuelve y uno que hace cosas por su cuenta. Además, la próxima vez el cliente manda el archivo mejor.

No prometas que va a andar. Si la pieza tiene que encajar en algo que no viste, aclará que la responsabilidad del ajuste es del diseño, no de la impresión. Una frase alcanza y evita discusiones enteras.

Lo mínimo

  • Revisá siempre antes de imprimir: medidas, errores, capas, paredes, soportes, tiempo.
  • Los problemas de archivo son del archivo: decilo con claridad y sin culpa.
  • Cotizá la corrección aparte, con precio y con una alternativa gratis.
  • Nunca imprimas sabiendo que va a salir mal.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que arreglar gratis los archivos del cliente?

Reparar una malla con la función automática del laminador es parte del trabajo. Rediseñar paredes, roscas o partir una pieza es modelado, y se cobra como modelado.

¿Qué espesor mínimo de pared conviene pedir?

Con boquilla de 0,4 mm, dos perímetros son 0,8 mm: ese es un mínimo razonable para piezas decorativas. Para algo que va a recibir esfuerzo, pedí 1,2 mm o más.

¿Cómo sé si el archivo vino en la escala equivocada?

Preguntale al cliente la medida real de alguna parte concreta y compará con lo que muestra el laminador. Si la relación es de 25,4, el archivo está en pulgadas.

¿Conviene rechazar trabajos con archivos malos?

Casi nunca. Un archivo con problemas es una oportunidad de vender una hora de diseño y de quedar como el que sabe. Rechazá sólo si la pieza no tiene forma de funcionar impresa.

Escrito por Luciano Pablo Pedrotti, doctor en Ciencias Químicas. Imprime en 3D en Miramar, Córdoba, desde 2023.

Actualizado el 20/8/2026.