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Lere3D

Cómo ordenar la parte administrativa de tu taller

Comprobantes, registro de trabajos y separar la plata del negocio de la tuya. Lo mínimo para no llevarte una sorpresa cuando el taller crezca.

Luciano Pablo Pedrotti · 6 min de lectura

Casi todos los talleres empiezan igual: alguien te transfiere a tu alias personal, anotás el trabajo en un cuaderno o en ningún lado, y seguís. Funciona mientras son tres trabajos al mes.

El problema aparece después, cuando el taller crece: no sabés cuánto ganaste realmente, no podés demostrar un ingreso, un cliente te pide un comprobante que no tenés y la plata del negocio se mezcló con la de la casa hasta volverse imposible de separar.

Ordenar esto no requiere un sistema contable. Requiere tres decisiones y media hora por semana.

Esto es una guía práctica de organización, no asesoramiento impositivo. Las condiciones, categorías y obligaciones cambian y dependen de tu situación particular: para definir cómo inscribirte y qué comprobante te corresponde emitir, hablá con un contador. Una consulta cuesta bastante menos que un error de un año.

1. Separá la plata

Esta es la primera y la que más cambia las cosas.

Abrí una cuenta —o al menos una billetera virtual— que use el taller y nada más. Todo lo que entra por trabajos, entra ahí. Todo lo que sale para material, repuestos y luz, sale de ahí. Cuando querés usar plata del taller para vos, te la transferís a tu cuenta personal, y eso es tu retiro.

Tres cosas mejoran solas cuando hacés esto:

  • Sabés cuánto factura el taller sin tener que separar a mano tus gastos personales.
  • Ves si estás perdiendo plata antes de que sea tarde. Si la cuenta del taller no crece nunca, hay un problema de precio.
  • Cuando tengas que rendir cuentas —a un contador, a un banco, a un socio— el movimiento está separado y es legible.

Es la única de las tres decisiones que se puede tomar hoy, gratis y en diez minutos.

2. Emití comprobante siempre

Aun cuando el cliente no lo pida y aun cuando cobres en efectivo. Un comprobante hace tres cosas a la vez: deja registro de la operación, te posiciona como un proveedor serio y evita el malentendido de "yo te pagué menos".

Qué tiene que decir, como mínimo:

  • Tus datos y los del cliente.
  • Fecha.
  • Descripción del trabajo: qué pieza, qué material, qué cantidad.
  • Precio, seña cobrada y saldo.
  • Forma de pago.

Los presupuestos y comprobantes que emite Lere3D ya llevan todo eso, con tu logo, y quedan guardados en el historial del trabajo. Si preferís hacerlo a mano, un documento simple alcanza: lo importante es que exista y que se repita igual todas las veces.

Qué tipo de comprobante fiscal te corresponde emitir depende de cómo estés inscripto. Eso es exactamente lo que hay que consultar con un contador antes de empezar a facturar en serio: la respuesta cambia según tus ingresos, tu provincia y si tenés otra actividad.

3. Anotá todo, aunque sea en una planilla

Un renglón por trabajo, con seis columnas:

FechaClienteTrabajoMaterial usadoCobradoEstado
12/03Ferretería Díaz20 porta-precios340 g PETG$38.000Pagado

Y una segunda planilla, o una pestaña, para los gastos: material, luz, repuestos, herramientas, envíos.

Con eso ya podés responder las preguntas que importan:

  • ¿Cuánto entró este mes y cuánto salió?
  • ¿Qué tipo de trabajo me deja más margen?
  • ¿Qué clientes me dan la mayor parte de la facturación?
  • ¿Cuánto material consumí realmente contra lo que compré?

Esa última pregunta descubre pérdidas que no se ven de otra manera. Si comprás cinco kilos por mes y tus trabajos suman tres, hay dos kilos yéndose en fallas, pruebas y regalos.

Si llevás los pedidos en Lere3D, esta planilla ya está armada: cada trabajo guarda su material, su costo y su precio, y el historial queda con las fechas.

4. Media hora por semana

Elegí un día. El viernes a la tarde, el domingo a la mañana, el que sea. Y hacé siempre lo mismo:

  1. Cargá los trabajos de la semana que no anotaste.
  2. Cargá los gastos, con las facturas de compra.
  3. Revisá qué trabajos quedaron sin cobrar y mandá el recordatorio.
  4. Mirá el saldo de la cuenta del taller.

Media hora. Lo que evita es la tarde entera de reconstruir seis meses de movimientos a partir del resumen bancario, que es una tarea horrible y que además siempre sale mal.

5. Guardá los comprobantes de compra

Cada rollo, cada boquilla, cada repuesto. Sacale una foto al ticket y guardalo en una carpeta del teléfono con el mes en el nombre.

Sirve para dos cosas: para que un contador pueda computar lo que corresponda, y para saber cuánto te costó realmente el material cuando lo compraste, que es el dato que necesitás para poner precios. Sin comprobantes, a los tres meses estás adivinando.

Cuándo hablar con un contador

Antes de lo que la mayoría cree. Los momentos claros:

  • Cuando el taller deja de ser un ingreso ocasional y pasa a ser una actividad regular.
  • Cuando un cliente —sobre todo si es una empresa o un comercio— te pide factura.
  • Cuando querés comprar una máquina y necesitás demostrar ingresos.
  • Cuando pensás en sumar a alguien a trabajar con vos.

Una consulta inicial es barata y te ahorra un año de acomodar cosas mal hechas.

Lo mínimo

  • Cuenta separada para el taller: hoy mismo.
  • Comprobante en todos los trabajos, aunque no lo pidan.
  • Planilla de trabajos y de gastos, con media hora semanal de mantenimiento.
  • Fotos de todos los tickets de compra.
  • Un contador antes de que el taller sea tu actividad principal.

Y para que los números que anotes sirvan de algo, asegurate de que los precios estén bien puestos: cuánto cobrar por una impresión 3D y los siete errores que hacen perder plata al cotizar.

Preguntas frecuentes

¿Necesito inscribirme para vender impresiones 3D?

Depende de tu situación, tus ingresos y tu provincia, y por eso conviene consultarlo con un contador antes de empezar a facturar de forma regular. Lo que sí podés hacer desde el primer día, sin consultar nada, es separar la cuenta y llevar el registro.

¿Sirve de algo emitir comprobante si cobro en efectivo?

Sí. El comprobante deja registro de qué entregaste y por cuánto, te evita discusiones sobre el precio pagado y ordena tu propia contabilidad, más allá del medio de pago.

¿Qué pasa si empecé sin anotar nada?

Empezá a anotar desde hoy y reconstruí lo que puedas con el resumen bancario y los tickets que tengas. Es mejor un registro que arranca hoy que seguir esperando el momento de ponerse al día con todo.

¿Cada cuánto tengo que revisar la administración?

Una vez por semana, media hora. Lo que hace que funcione no es el tiempo que le dedicás sino que sea siempre el mismo día: acumular tres meses convierte una tarea corta en una tarde perdida.

Escrito por Luciano Pablo Pedrotti, doctor en Ciencias Químicas. Imprime en 3D en Miramar, Córdoba, desde 2023.

Actualizado el 20/8/2026.